Esta semana pasada he estado en Madrid en un curso de inglés.
El curso está muy bien, eran 40 horas de clase en una semana. Por la mañana teníamos vocabulario y presentaciones (la clase de presentaciones consistía en hablar en inglés en diferentes situaciones) y por la tarde gramática.
A parte de las clases por las tardes había actividades para conocer un poco Madrid y pasar el rato pero todo en inglés. Y por la noche tenías que hacer la tarea que te mandaban para el día siguiente así que era un curso de inmersión lingüística en toda regla. Además todos los profesores eran nativos y había también “asistentes” (otros ingleses con los que podías charlar).
El primer día te hacían un examen de nivel oral y escrito y el último día volvías a hacer otro examen para ver la evolución y la verdad es que he aprendido un montón.
A parte del plano académico, durante esa semana he hecho unos amigos extraordinarios. Hemos sido, con diferencia, los que mejor lo hemos pasado de todo el colegio.
Voy a contar la historia un poco por partes desde mi punto de vista y según ocurrió:



